La Terapia EMDR (siglas de Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares) es una psicoterapia integrada y estructurada que ayuda al cerebro a procesar recuerdos traumáticos o angustiantes que se han quedado «bloqueados» o mal almacenados, y que siguen generando malestar en el presente.
¿Qué ocurre cuando un recuerdo está «bloqueado»?
Cuando vivimos una experiencia muy estresante o traumática, el cerebro a veces no logra procesar la información de forma completa y adaptativa. Es como si el recuerdo quedara congelado en la memoria, manteniendo las emociones, sensaciones físicas y creencias negativas originales (por ejemplo, «estoy en peligro» o «no soy suficiente»). Por eso, ciertos estímulos del presente («disparadores») pueden hacer que revivamos el malestar del pasado.
El funcionamiento central del EMDR se basa en la Estimulación Bilateral (EB), que puede ser:
Seguir el movimiento de la mano del terapeuta o una luz de un lado a otro.
Escuchar sonidos que se alternan entre ambos oídos.
Sentir suaves golpecitos alternados en las manos o rodillas (por ejemplo, con dispositivos de tapping).
Mientras la persona se enfoca en el recuerdo perturbador (imagen, emoción, sensación corporal y creencia negativa), el terapeuta aplica la EB.
Activación de la Memoria de Trabajo: La doble tarea de enfocarse en el recuerdo y, a la vez, en la estimulación, sobrecarga temporalmente la memoria de trabajo. Esto hace que la imagen o la intensidad del recuerdo perturbador se desvanezca o disminuya.
El objetivo final es que el recuerdo deje de ser una fuente de angustia, pasando a ser una experiencia pasada integrada.
La Terapia EMDR está reconocida como uno de los tratamientos más efectivos para el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) por importantes organizaciones de salud a nivel mundial, como la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).
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