¿Identificas el miedo a decepcionar a los demás o que se enfaden si rechazas propuestas? ¿Te sientes enfadado cuando dices que sí, cuando realmente quieres decir que no?
Poner límites no nos convierte en personas egoístas, poner límites habla del autocuidado y de la protección.
¿Qué puede ocurrir si no pongo límites?
- Agotamiento y Resentimiento: Al sobrepasar constantemente tus propios recursos, acumulas resentimiento hacia los demás y hacia ti mismo por no poder imponerte.
- Pérdida de Identidad: Es fácil fusionarse con las necesidades de los demás, dejando a un lado tus necesidades y tu identidad.
- Ansiedad y Estrés: La sensación de no tener control sobre tu tiempo o espacio genera una ansiedad y rumiación constante.
- Relaciones Desequilibradas: Si siempre aceptas las propuestas de los demás y nunca priorizas tus necesidades, los vínculos se vuelven unidireccionales. es posible que me vea involucrado en relaciones de abuso.
De Dónde Viene el Miedo a Limitar
Para aprender a poner límites, es importante identificar el origen y qué me impide poder llevarlo a cabo. Estas pueden ser algunas explicaciones:
- Miedo al Abandono: «si pongo límites, me rechazarán o me dejarán de lado.»
- La Creencia «Ser Malo/a»: Si en la infancia se te castigó o se te hizo sentir culpable por expresar una necesidad, es posible que aprendieras que la sumisión es el camino más seguro en las relaciones.
- El Rol del Salvador: La necesidad de ser indispensable para los demás para justificar tu propia existencia o valor.
Tipos de Límites y Cómo Empezar a Construirlos
- Límites Físicos: Espacio personal, contacto físico, privacidad.
«Prefiero no hablar de trabajo después de las 7 p.m.»
- Límites Emocionales: No sentirse responsable de las emociones o el estado de ánimo de otros
«Entiendo que estás molesto/a, pero creo que no soy responsable de cómo te sientes.»
- Límites de Tiempo y Energía: Tener en cuenta mi tiempo libre y mi estado emocional
«Me encantaría ayudarte, pero hoy tengo agenda está completa. Puedo hacerlo la próxima semana”
Tres Pasos para Poner Límites de Forma Asertiva.
- Identifica y reconoce tu necesidad: Antes de hablar, sé honesto contigo mismo. ¿Qué necesitas proteger (tiempo, energía, privacidad)?
- Comunica con Claridad y Calma: Aprender a emplear la asertividad, poner límites evitando acusar, prueba a usar frases que hablen de cómo te sientes tú. Ej: En lugar de «siempre me llamas a malas horas», di «Necesito que, a partir de ahora, me llames antes de las 9 de la noche»
- Sé Firme y Mantén la Consecuencia: Es normal que la gente intente transgredirlos al principio. Intentar mantener el límite en el tiempo.
No vas a perder a la gente que realmente se preocupa por ti; solo alejarás a aquellos que se benefician de tu falta de límites.


