El Síndrome del Impostor: Cuando el Éxito se Siente como un Engaño

¿Alguna vez has recibido un elogio y tu primera reacción ha sido pensar: «ha sido cuestión de suerte… pronto me descubrirán y se darán cuenta de que no soy tan bueno/a»? El Síndrome del Impostor es la sensación de que no merecemos el éxito que hemos logrado a pesar de la evidencia externa. Lo habitual es que estas personas consideren que los logros se deban a factores ajenos, como la suerte. 

Los Miedos Centrales

Este síndrome se relaciona con dos miedos paralizantes que, finalmente, se acaban conviertiendo en una profecía autocumplida:

  1. Miedo a que me descubran: Al pensar que me pueden descubrir, que se pueden dar cuenta de que no soy tan inteligente, vamos a entrar en un estado de alerta y de preparación excesiva para evitar el error. Esto puede derivar en un estado de ansiedad al estar tu valía en juego constantemente. 
  2. Miedo al Fracaso: es frecuente encontrarnos ante la famosa procrastinación para evitar el fracaso personal. Si no lo intentamos al 100%, podemos culpar a la falta de esfuerzo o de tiempo y, no a la falta de habilidad y valía.

Dejar de Ser un Impostor: Estrategias

El camino para sanar pasa por modificar la fuente de tu validación, cambiándola del exterior al interior.

  1. Separar Ser vs. Hacer: Tu valor como persona es en sí incondicional y no está vinculado a tus éxitos y resultados académicos o profesionales.
  2. Aceptar el éxito: Cuando recibas un elogio, acepta el reconocimiento sin minimizarlo o justificarlo.
  3. Reconocer y validar el esfuerzo: Empieza a reconocer el proceso, la disciplina y el esfuerzo que pusiste, en lugar de atribuir el resultado a la casualidad. (Llevar un «diario de logros y esfuerzos» puede ser muy útil).
  4. Aceptar y abrazar la Imperfección: Es normal no saberlo todo y los errores forman parte del aprendizaje. La verdadera fortaleza es preguntar, equivocarse y aprender, sin que esto ponga en duda tu valía

Autocompasión: Practica el diálogo interno y háblate a ti mismo con la misma amabilidad y compasión que le ofrecerías a una persona querida que está pasando por una crisis de confianza.

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