La adolescencia es una etapa de intensos cambios. Es normal sentirse perdido. Si tu hijo/a o tú mismo/a notáis que las emociones son demasiado grandes para manejarlas, puede ser momento de buscar apoyo. La terapia ayuda a ponerle nombre a lo que se siente, a desarrollar habilidades sociales y emocionales sólidas, y a construir una autoestima fuerte.
Expresiones habituales: «Nadie me entiende», «Siento mucha presión por los estudios», «Me cuesta hacer amigos o me siento solo/a», «No sé quién soy ni qué quiero hacer», «Me enfado mucho con mis padres/hermanos y no sé parar», «Me siento muy triste o nervioso/a sin saber por qué»
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